Circos
Los animales que pueden verse en los circos sufren agresiones durante toda su vida, para aprender a realizar los números artísticos. Los entrenadores hacen uso habitualmente de látigos y descargas eléctricas con ese objetivo, además de encadernar a los animales y privarlos de comida y agua. Ello provoca que muchos de estos animales sufran comportamientos estereotipados, moviéndose continuamente de un lado a otro. Otros llegan a automutilarse.
Cuando salen a la pista, los animales actúan como lo hacen por miedo al castigo. Los animales no desean participar realmente en esos espectáculos.
Los circos se desplazan junto con los animales a lo largo de miles de kilómetro, lo que supone que muchos de ellos mueran mientras están viajando. Los camiones en que lo hacen no están acondicionados ni ventilados, y en ellos no hay generalmente acceso a agua y comida.
Los animales que no mueran a consecuencia de la manera en que son explotados, serán encerrados en jaulas, o vendidos a laboratorios o particulares en el momento en que su uso deje de ser rentable.
No solamente pueden verse animales salvajes en los circos, sino también perros y caballos. El trato que se da a estos animales es realmente el mismo que el dado a los de otras especies.
Hay circos conocidos en todo el mundo que no usan animales, como el Circo del Sol. No estamos en contra de los circos, ni de privar de diversión a niños y mayores. Estamos a favor de que la diversión de unos no suponga el sufrimiento de otros.





