Zoos


Los zoos pueden estar situados en la ciudad, en la selva, y ser de animales terrestres o acuáticos. En todos estos casos se está usando a los animales como recursos, sin tener en cuenta sus intereses.

Los animales en los zoos suelen estar encima de suelos de cemento, que les provocan infecciones, problemas en las articulaciones y dolor crónico. El reducido espacio les impide prácticamente desplazarse, algo que se aprecia de manera clara en el caso de las aves, que no pueden ejercitar sus alas.

Hay quienes consideran que los zoos safari son una excepción, y suponen un beneficio para los animales. Esto es falso. En los safari muchos animales viven en un espacio inadecuado para sus intereses, y esos negocios provocan que los animales sean comprados y transportados por todo el mundo.

Uno de los argumentos empleados más habitualmente en defensa de los zoos es que sirven para conservar especies en peligro de extinción. Sin embargo, cada animal merece respeto por sí mismo, y no por el hecho de pertenecer a una especie u otra. La especie es un mero concepto taxonómico que sirve para agrupar a los animales que comparten determinados características. Para un perro, disfrutar y no sufrir es tan importante como para un lince. Por eso los programas de conservación de especies son rechazables, dado que en dichos programas no se tienen en cuenta los intereses de cada individuo. Lo relevante para un animal no es que pertenezca a una especie u otra, sino que es un ser con la capacidad de sufrir y disfrutar.