Nuestro principito Jackye por fin puede descansaren paz. Ya tiene una familia definitiva que le va a cuidar.
Tanto lo ha deseado, tanto lo ha buscado el pobre.. Siempre que venía un visitante al Santuario, Jackye se pegaba como una lapa para enamorar al posible adoptante. La gente se quedaba prendada de la bondad que desprendía el animal, pero nunca había suerte para él. Siempre se llevaban al más pequeño, al más cachorro, al más…
Y él se quedaba en la puerta, mirando con esa pena, con esa media sonrisa de resignación, triste esbelta figura de movimientos lentos.
Cuanto le costaba darse la vuelta y ver, a todos los perros sin familia, a los huerfanitos que comparten alojamiento.
Todos retomaban sus juegos, menos él.
Su flaca figura se alejaba a un rincón, se tumbaba solito, cabizbajo, ahogando su pena en silencio.
Pero ya no, ¡ahora Jackye vive feliz!.
El sólo pedía una amiga humana con la que compartir un sofá, y la vida, tan justa a veces, le ha dado más de lo que nuestro galguito pudieras soñar: Un hermanito humano y 3 perritas hembras con las que jugar. Un papá super cariñoso, una mamá terapeuta floral que podrá tratarle cualquier problema de salud que le pueda surgir y, un pedazo de chalet para disfrutar para el resto de sus días.
Y por si el reino de mi niño fuera poco, me acaban de contar que han descubierto un gigantesco bosque al lado de casa donde andar laaaargos paseos para que pueda hacer ejercicio en un paraje de ensueño.
…cuanto nos alegramos por ti, amigo Jackye, La espera mereció la pena