El Mito de la Proteina

En el pasado, se pensaba que no era posible comer demasiada proteína. A principios de 1900, se decía a  los americanos que comieran más de 100 gramos de proteína por día. E  incluso en los años 1950, se animaba a  la gente que se preocupaba por su salud a reforzar su consumo proteico. En  la actualidad, algunos  libros de dietas novedosas proponen un elevado consumo proteico para la pérdida de peso, a pesar de que los americanos tienden a ingerir el doble de la ración proteica necesaria. Y mientras los individuos que siguen tales dietas consiguen un éxito a  corto  plazo  perdiendo  peso,  a  menudo  no  son  conscientes  de  los  riesgos  para  la  salud asociados  con  una  dieta  rica  en  proteínas.  El  exceso  de  proteína  se  ha  asociado  con  la osteoporosis,  las  enfermedades  renales,  los  cálculos  en  el  tracto  urinario  y  ciertos  tipos  de cáncer.

Las personas construyen  las proteínas de sus cuerpos a partir de aminoácidos,  los cuales a su vez proceden de  las proteínas que  ingieren. Una dieta variada de alubias,  lentejas, cereales y verduras contiene  todos  los aminoácidos esenciales. Antes  se pensaba que había que comer juntos  varios  alimentos  vegetales  para  conseguir  todo  su  valor  proteínico  completo,  pero  la investigación  actual  sugiere que no es  así. Muchas  autoridades en el  campo de  la nutrición, incluyendo a la American Dietetic Association (Asociación Dietética Americana), opinan que las necesidades proteicas pueden ser satisfechas fácilmente consumiendo una amplia variedad de fuentes de aminoácidos a lo largo del día. También ingerir suficientes calorías es esencial para un aprovechamiento óptimo de la proteína por parte del organismo.

El problema del exceso de proteinas.

Una  dieta  que contenga  carne  y  productos  lácteos es excesivamente  rica  en  proteínas.  Esto  puede  conducir  a  una  serie  de  problemas  de  salud importantes:

  • Enfermedad Renal: Cuando  la gente come demasiada proteína, obtienen más nitrógeno del que necesitan. Esto sobrecarga el trabajo de los riñones, que deben expulsar el nitrógeno extra a través de la orina. A las personas con problemas renales se les recomienda una dieta baja en proteínas. Dicha  dieta  reduce  los  niveles  excesivos de  nitrógeno,  y  también  puede  ayudar a prevenir la enfermedad renal.
  • Cáncer: Aunque la grasa es la sustancia dietética más a menudo considerada responsable de aumentar el riesgo del cáncer, la proteína también juega su papel. Las poblaciones que comen carne con regularidad poseen un riesgo superior de cáncer de colon, y los investigadores creen que influyen tanto la grasa, como la proteína, los agentes cancerígenos naturales y la ausencia de fibra de la carne. En 1982, el National Research Council (Consejo Nacional de Investigación) advirtió una relación entre cáncer y proteína.
  • Osteoporosis  y  Cálculos  Renales:  Se  sabe  que  las  dietas  ricas  en  proteína,  especialmente proteína animal, provocan una excreción de calcio a través de  la orina superior a  lo normal y aumentan el riesgo de osteoporosis. Los países con dietas más bajas en proteína poseen tasas inferiores de osteoporosis y fracturas de cadera. La excreción superior de calcio aumenta el riesgo de cálculos renales.  Investigadores  ingleses descubrieron  que  añadiendo  unas  5  onzas  de  pescado  (unos  34  gramos  de  proteína)  a  una dieta normal, el riesgo de formación de cálculos en  las vías urinarias aumentaba en hasta un 250 por ciento.